el hombre que conocia (1)

¿Alguna vez ha habido algo que te haya gustado tanto que no lo hayas podido dejar? Recuerdo pasar veranos de pequeño enganchando al videojuego del momento que te atrapaba sin remedio y que no podías soltar hasta que por fin ese villano de final de pantalla acababa mordiendo el polvo. Eso sí, con tu número de vidas bastante resentido.

De algo parecido nos habla El hombre que conocía el infinito, de una afición, de un juego, de una pasión. Algo que se te mete tan dentro y te agarra que no lo puedes soltar.

El protagonista de esta película es un joven hindú que acabó convirtiéndose en uno de los matemáticos más importantes del siglo pasado. No tenía estudios, desconocía las fórmulas matemáticas más importantes, pero por alguna inexplicable razón llegaba naturalmente a ellas.

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Es, en definitiva, una persona que ha descubierto que tiene dentro de sí un gran don y que quiere compartirlo. Por eso Srinivasa Ramanujan (Dev Patel, Slumdog Millionaire), que así es como se llama nuestro joven hindú, sale de Madrás, un pequeño pueblo de la India, para conocer a un profesor del Trinity College –G.H. Hardy (Jeremy Irons, La misión)- a quien le ha mandado una carta con algunos de sus descubrimientos. Este profesor queda tan sorprendido, que le pide que acuda al centro universitario para conocerlo y poder publicar sus trabajos.

Se inicia así una historia de amistad en la que ambos personajes históricos crecen, uno abriéndose a la trascendencia, y otro aprendiendo a desarrollar las fórmulas que va descubriendo gracias al don que se le ha dado.

Porque todo don, toda gracia que se recibe, requiere un trabajo, para poder desarrollarlo y perfeccionarlo. Srinivasa Ramanujan es un hacha en las matemáticas, pero su brillantez la alcanza gracias al enorme trabajo, esfuerzo y horas que pasa desarrollando sus ideas. Sin esfuerzo, no hay recompensa.

Pero como muchos hindues, es una persona muy espiritual y sabe que los números son expresión de algo más, existen antes que nosotros y se expresan a través nuestro, siempre que estemos en disposición de escuchar.

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Ese es el problema del otro personaje de la función, G. H. Hardy. Es una persona metódica, que no ve más allá de aquello que le rodea. Por ese motivo no puede apreciar la belleza en los detalles más nimios de cada día, como puede ser incluso el simple número de un taxi.

Intuición y razón están aquí en constante constante conflicto, teniendo como telón de fondo el terrible conflicto de la primera guerra mundial, que marcará de modo decisivo la vida de ambos personajes.

El hombre que conocía el infinito es una película de corte clásico, aparentemente ligera en la forma, pero suculenta en el fondo. Os animo sinceramente a verla, porque seguro que no os dejará indiferente.

Saludos, desde @noesmda

Sobre El Autor

J.V.Lujan

Abogado de dia y cinéfilo de noche. Si tienes algún problema legal o una peli para recomendar, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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