Hace tiempo que vengo observando una realidad que fluye en el aire, como los insecticidas en las zonas de campo, y es que a las mujeres nos han engañado como a chinos.

 

Nos han metido en la cabeza que somos superwomans, que llegamos a todo. Que podemos trabajar fuera de casa, sin descuidar las tareas de la misma, criar a nuestros polluelos sin problemas y ser unas perfectas amantes esposas.

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Qué bonito es ese dicho de que ”las mujeres podemos hacer 50 cosas a la vez”. Con la cantinela esa llevamos ya unas cuantas décadas y hay que ver el partido que les sacan algunos…

¡¡Y es que para nada es verdad!! Yo no sé si según vas cumpliendo años las cualidades merman (las mías tengo claro que sí…) pero dicha cantinela debería revisarse y poner otra del tipo ”hacer para deshacer”.
Porque yo para ir a trabajar tengo que dejar a mis hijos en horario ampliado o buscar a alguien que les lleve al cole (ahí ya se va parte de mi sueldo).

Si escuchas a uno de tus hijos no puedes concentrarte en los problemas de ecuaciones del otro.

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Para poder hacer la compra tengo que ir con los 3 a cuestas, tomarme un valium antes de entrar en Mercadona y todo para que, al llegar a casa, caiga en la cuenta de que se me han olvidado varias cosas y tendré que volver a bajar al día siguiente…

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Para organizar un fin de semana romántico tengo que acoplar a cada uno en una casa, preparar sus maletas, la nuestra y redactar instrucciones para cada uno de los destinos de acogida de mis hijos. Total que después de eso y el trayecto de ida cuando llegamos al destino la pizca de romanticismo que me quedaba se la llevó el sueño y las ganas de coger la cama en posición horizontal.
Y así un sinfín de ejemplos.

 

Está claro, la cantinela hay que revisarla. Porque algo acaba fallando, de una manera u otra, y sí, acabas haciendo las 50 cosas previstas, pero para eso tienes que deshacer otras por el camino.

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Vivimos supeditados a las miles de cosas que hacemos cada semana, los miles de planes que les proponen a nuestros hijos cada mes en el colegio ¡¡Por favor, si parece que competimos por ver quien tiene más vida social!!

La inmediatez de las redes sociales nos hacen vivir aún más rápido, más al límite, porque lo que importa hoy mañana ya no existe.

 

Es el momento de parar, de ver que es lo importante en nuestras vidas. No tenemos que emular constantemente al ‘’Club de los poetas muertos’’, viviendo todo al límite por miedo a echar de menos lo que no hemos vivido.

De vez en cuando hay que volver a aburrirse. Hay que dejar que el tiempo pase con lentitud. Los que tenemos hijos sobre todo deberíamos hacerlo con más frecuencia, porque crecen al ritmo de las redes sociales y hoy quieren aburrirse con nosotros, pero mañana ya no les interesa.

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Os invito a parar un segundo, a dejar de hacer las 50 cosas que solemos hacer a la vez para disfrutar de una sola, la que realmente merezca la pena en ese momento, ya sea escuchar las chorradillas de tus niños o ver como ronca tu pareja plácidamente en el sofá. Eso sí que es vivir al límite cada día.

Sobre El Autor

Patricia Carballeda

Soñadora y creativa, ''con los pies en la tierra, pero la mirada en las estrellas'' Buscadora de nuevos retos. El mejor que encontré: mi marido y mis 3 enanos.Espero que mis consejos os sean útiles de verdad.

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