Dulce y bendita niñez, en la que todo se ve del color del algodón de azúcar y los sueños no van mas allá de lo que el día a día puede ofrecer. aroni-738302_1280
Es curioso como la mirada de alguien que apenas levanta dos palmos del suelo puede llegar a ser tan pura, tan inocente.
Cómo hubo una época en la que los sueños tornaban de ser princesa una mañana a pirata por la tarde, de mamá con tres bebés nenuco a modelo por un día.
Y en todas un denominador común: siempre era una historia perfecta, en ella ganábamos siempre. Ya fuera el amor de nuestro príncipe, que nos ponía un castillo o un pisito en la Castellana, o los tres nenucos que nunca lloraban, eran felices y todos juntos comíamos perdices.girl-1518409_1280

Hoy en día diríamos…¡¡Venga ya!!
Que daño han hecho las películas de Disney en nuestras vidas…nos mostraban un mundo dorado, con su parte siniestra, sí, pero en el que al final, sí o sí, el bien triunfaba sobre el mal, el amor sobre el odio y la princesa se llevaba al chicarrón que le gustaba.adult-18604_1280
¿Y luego qué? ¿Porqué nadie nos mostró la segunda parte? ¿Porqué nadie nos dijo que al tener hijos (da igual a qué edad) los pechos se nos caerían y nos saldría celulitis? ¿Porqué nadie nos dijo que las ojeras nos llegarían hasta los pies sin haber llegado siquiera a los 40?pretty-351884_1280

Yo me siento estafada. No me mal interpretéis, estoy encantada de ser madre y de todo ese rollo de la experiencia tan maravillosa que he vivido en los embarazos y bla, bla, bla…pero creo que igual, si nos hubieran aleccionado algo mejor para afrontar esta etapa de la vida, la sociedad se hubiera ahorrado alguna que otra depresión post-parto e incluso alguna que otra separación.

A mi me contaron que ser madre era para toda la vida, que ya no habría vuelta atrás. Hasta ahí conforme. Pero ¿Y todo lo que llegaría añadido a raíz de los embarazos y de las posteriores noches sin dormir?
También me grabaron a fuego eso de en la salud y en la enfermedad ¡¡Pero no que los achaques llegaban tan pronto!! ¡¡Que hemos pasado de princesas a doncellas en lo que he escrito este post!!

Así una no puede ejercer su reinado con la dignidad que quisiera y claro, eso a las mujeres que hemos crecido con el referente de Aurora o Blancanieves, nos supone un dilema moral. Ellas barrían su casita con tanta alegría que tu pensabas ”como mola, está chupado tener la casa al dia y ser ideal de la muerte a la vez” y de eso a encontrarte de repente con 35 años, 3 diablillos alojados en la habitación de al lado, que la ojera te llega hasta los pies y las canas ni te cuento porque hace semanas que no encuentras el momento para teñirte…pues ha pasado así, sin enterarte. shoes-505471_1280

Y alucinas, porque tu creías que  los dolores de espalda empezarían rozando los 70 (más menos) cuando empiezas a afianzar la categoría de abuelita, pero no, resulta que el cuerpo te cambió al ser madre y no solo eres capaz de despertarte con el más mínimo resoplar de tu hijo sino que cuando llevas unas 6h en posición horizontal la cama te arde, estás tan entumecida que necesitas levantarte para no aparecer momificada en unas horas.

El suelo pélvico, ese gran desconocido, ahora es el mayor de tus colegas, hablas de él la mayor parte de tu tiempo. Antes veías a Concha Velasco anunciando Tena Lady y te parecía que hablaba en chino y que contigo eso no iba.
Pero ahora eres madre y la cosa cambia. Te meten por via intravenosa la importancia de ejercitarlo, de evitar las pérdidas, que si a una en el parto le pasó esto, que si a la otra aquello. Y tú ahí, con cara de boba pensando ¿A mi esto porque no me lo contaron antes?

Total, que en ello estamos, intentando asumir donde nos hemos metido. Intentando aceptar que ahora somos ”viejovenes” con treinta y tantos o cuarenta y tantos en tu DNI, pero ochenta años a la espalda.
Con estrías, celulitis, contracturas en la espalda, ojeras y algo que en su momento fueron dos pechos bonitos y ahora no sabes ni como definirlos.brothers-457237_1280

Yo lo tengo claro, a mis hijas pienso aleccionarlas bien. Nada de cuentos de hadas sin segundas partes.
Que sueñen todo lo que puedan y más si cabe. Que disfruten la vida y la juventud. Que jueguen, que rían y que hagan volteretas una tras otra porque, en cuanto se descuiden, llegan a ese punto en el que les costará mucho mas hacerlo.

Y entonces, cuando me digan eso de ”yo de mayor quiero ser mamá” puedan disfrutar de este gran milagro que es la vida y por el que las mamás hemos dado la nuestra por entero.

 

Sobre El Autor

Patricia Carballeda

Soñadora y creativa, ''con los pies en la tierra, pero la mirada en las estrellas'' Buscadora de nuevos retos. El mejor que encontré: mi marido y mis 3 enanos.Espero que mis consejos os sean útiles de verdad.

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